Pininos

¡Hola! Soy Emilio Ramírez y estoy trabajando en una nueva forma de inyectarle vida a nuestro hogar. No me refiero solamente a nuestra casa, sino a las casas, a la gente y a los espacios que rodean dónde vivimos.

Desde que tengo recuerdo me llama la atención cómo venir de un lugar u otro cambia drásticamente la forma en la que vivimos. He tenido la oportunidad de vivir en diferentes colonias, ciudades y países, y lo que vea en América Latina es una falta de conexión entre nosotros. Soy politólogo y amante de la tecnología, mi cabeza nunca deja de darle vuelta a cómo podemos mejorar nuestra realidad. Estoy convencido de que tenemos que empezar desde el centro, nuestras colonias.

Cuando estaba chico, conocía perfectamente quiénes eran mis vecinos. Era fácil salir a la calle, de una casa a otra, y que mi familia y yo nos apoyáramos de quiénes vivían a nuestra redonda para hacernos la vida más ligera, ya sea que mi hermano y yo jugáramos con otros niños o que mis papás pidieran algo prestado o algún favor para la casa, tu colonia era un lugar especial.

La tecnología cambió eso. Nos permitió ir más allá de nuestra colonia o ciudad y conectarnos con quién quisiéramos cuando quisiéramos. El problema es que ahora nos dábamos cuenta de todo lo malo que existía afuera y con el tiempo creímos que las cosas sucedían lejos de nosotros, que la solución estaba fuera de nuestras manos. Nada está más lejos de la verdad.

Según la Academia Mexicana de la Lengua, Pininos es una palabra propia del español de México que se refiere a los primeros pasos que damos en alguna actividad. La frase popular es “hacer mis pininos”.

Registra tu nombre y tu colonia en Pininos y sé parte de una nueva comunidad construida por ti y tus vecinos.

¿Cómo empiezo a hacer mis pininos?

Empecemos por conocernos.

La herramienta que tengo en mente sirve para que empecemos a hablarnos y ayudarnos a hacernos la vida más fácil. Podría ser un chat como WhatsApp, una red social como Facebook, una combinación de los dos o algo completamente nuevo.

Lo importante es que sirva como un espacio seguro, donde tengamos la confianza de compartir algo que nos afecta a todos, organizar algo donde todos nos podamos involucrar o pedir algo que cualquiera podría ayudar a resolver.

Un buen inicio podría ser identificar claramente quién forma parte de nuestra colonia. Por lo menos en México, cada vez existen más fraccionamientos privados o torres de departamentos y es fácil olvidarnos de que nuestra comunidad va más allá de eso.

¿Qué casas, calles y espacios públicos forman parte de la nuestra?

¡Empecemos por ahí!